A
MODO DE BIOGRAFÍA
Forma parte del reducido grupo de pintores españoles
que han expuesto, en una muestra colectiva, en el Museo Guggenheim
de Nueva York, una insuperable tarjeta de presentación.
Casi no recuerda cuándo empezó a pintar, pero
debió ser muy pronto. Cuando era pequeña, en la
posguerra, veraneaba en un pueblo de León. Allí
fue testigo de numerosas procesiones. Tanto le impresionó
lo que vio durante aquellos años que toda su obra gira
en torno a la iconografía religiosa cristiana. "Medio
religiosos, medio paganos; medio festivos, medio tristes".
Así define Teresa sus numerosos cuadros de iglesias,
santos o cementerios. Eso sí, nada lúgubres. Esta
especie de obsesión no es nada peligrosa. "Soy agnóstica",
afirma.